Aquellos que me siguen y sigo

9.12.09





























Voy a hablar de la timidez,
de su aparente tibieza,
del valor al tenerla,
de su exploración,
y la manutención del silencio,
voy a hablar detrás de su oído.





Cuando percibo que abre la boca
y lejos de hilar oraciones sólo
sale una luz proyectada y se esconde,
voy cantando monocordes asuntos sencillos.



Cuando enarbolada quiere escapar y no puede
suelto grilletes para verla volar.



Voy a hablar del sepelio en los labios humanos,
pecaminosos e insurgentes,
decir por ejemplo que le hago negras cruces 
de muertos y me vuelvo mirando hacia el mar;
las almas son puras almas que pesan lo
cargan en vida,
voy meditando en vacío como vale vivirla
y me inflo de helio en durmientes de globos.



Por eso timidez no es tontera sino plausible
utensilio de ser y no estar,
de vigilia y ensueño.

 

7.12.09





















Te observé Miranda en la micro esta mañana

vestida estabas con el traje de mamá,
se me olvidó que los años pasan por costumbre
y sin permiso,
como el recuerdo de saberte con su rostro.




Me acuerdo de tu pelo derramado,
negra noche sostenida en dos trabas
eras niña con sonrisa de descanso,
eras tersa como un lienzo de Chagall.




Y hoy que el sol ha dado en tu ventana
tan cansados son los ojos que me entregas,
triste hermana te suplico que te acuerdes que
fui yo la que jugaba junto a ti..















1.12.09
























No sé quien me sirva la vida

en una copa ceñida de champagne,
que sea diestro y no derrame
pues mis pasos tienen sed de tierra húmeda,
compungida tierra que expele
sus sudores.


El toro viaja rojo por los labios
maduros de la vid,
rojo sangre del que bebe el holocausto,
rojo muerte cercano a la embriaguez.


Oh mis musas y antimusas no se ensañen
mientras bebo,
no me nombren cuando salgan las palabras
y no renten cuatro pesos mi alquiler,
porque fui expulsada sin centavos,
los harapos me sostienen mientras duermo
hoy que ebria no soy más que una botella.





30.11.09



























Cómo se destiñe el sol sobre el azul invierno,

si van Gogh supiera que su amarillo oro
va destilando y haciéndose sombra
lloraría negras ráfagas fijas.




Y tú,
oh cielo llorón
lamentas no poder sólo ovillarte en rocío,
en tenue llovizna con brisa hacia el olmo,
ahí donde se esconde el olfato boreal,
donde duermen las risas infantiles y los
tonos convulsivos de la primavera yerta.




Es triste pasear sola por las durmientes praderas
de tus ojos y beberme la helada sangre de tus labios idos,
es triste alcanzar tu rostro que no dice nada como ayer
en este invierno que solo drena su tibiezas lentas.



29.11.09


























Me dijiste el día que te abandoné :


¡No vuelvas más Estela!
y me negué a voltear el rostro
sabía desde hace mucho que los gritos
son finales trágicos,
sentencias y arrebatos que martillan
fuerte matando incluso al desconsuelo.

Y pensar que tenía magia quererte tanto
madre,
te fuiste enterrando en el campo más nunca
germinó la luz de la paciencia.



¡No vuelvas más Estela!
me acompañó en el alma tantos años
esos mismos que nunca diste por sentados,
y así en el alero de un fogón rudimentario
el corazón se te hizo piedra,
braza arrebatadora, dura, tan dura cal
como el cemento frío que te tapa hoy.

Y así vuelven las gaviotas esta tarde al
remanso de mi patio trayendo en sus
picos la suplica de la muerta y el perdón.



27.11.09










El culto del silencio viene

con la lengua enrostrada en los ojos,
los murmullos suelen descansar
en mi espalda,
lanzas van y vienen.

Tallar de dientes sobre los labios
la sangre corre rauda
barbilla abajo,
baña el corazón.


Y los ojos
¿qué de esos que miran exhaustos?,
¡Oh vírgenes malditas!,
negras e insolentes tras de mí
y yo pobre pecadora
violo el blanco entre tantos grises intermedios.



25.11.09

























Me sorprende el velo de tus ojos,

hombre carnero,
mente de unicornio,
pareces vedado e
insurrecto,
profanado por Odín.


Si Bestla supiera que al parir en verano
la guerra,
la magia,
la poesía y la sabiduría
saldrían de sus piernas,
Oh gran hijo de Bor que le has hecho
a sus ojos que no miran los riscos
por donde yo aún ando.


Me asusta el susto de verle mutado
de ser sempiterno a moribundo brutal,
no busques Einherjer sus cuernos
de arena que siendo en terreno donde
él ofrendó.




Valquirias errantes desnudas lo tapan.