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Voy a hablar de la timidez,
de su aparente tibieza,
del valor al tenerla,
de su exploración,
y la manutención del silencio,
voy a hablar detrás de su oído.
Cuando percibo que abre la boca
y lejos de hilar oraciones sólo
sale una luz proyectada y se esconde,
voy cantando monocordes asuntos sencillos.
Cuando enarbolada quiere escapar y no puede
suelto grilletes para verla volar.
Voy a hablar del sepelio en los labios humanos,
pecaminosos e insurgentes,
decir por ejemplo que le hago negras cruces
de muertos y me vuelvo mirando hacia el mar;
las almas son puras almas que pesan lo
cargan en vida,
voy meditando en vacío como vale vivirla
y me inflo de helio en durmientes de globos.
Por eso timidez no es tontera sino plausible
utensilio de ser y no estar,
de vigilia y ensueño.




